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ESTRÉS Y POSTURA CORPORAL

Lo puedes ver por todas partes, ¿cuántos de nosotros a veces estamos de pie, sentados o caminamos con los hombros rotados hacia adelante, como con “joroba”? Delante del ordenador, utilizando el móvil, en el supermercado, en la calle, cuando tenemos prisa o cuando tenemos frío. Las consecuencias que pueden tener el mantener esta postura corporal son esperables: dolor en el cuello, hombros, espalda, mandíbula, dolor de cabeza, etc.

Pero no mucha gente sabe que esta mala postura también causa estrés. Esto sucede porque una posición rotada hacia adelante le informa a nuestro cerebro de que tenemos miedo y ansiedad por una situación peligrosa, lo que hace que se secreten nuestras hormonas del estrés (adrenalina).

Mantener una buena postura le dice a nuestro cerebro todo lo contrario, es decir: que está tranquilo y seguro, que no hay peligro, y por tanto el estrés disminuye, se secretan nuestras hormonas de la felicidad, la respiración y la circulación sanguínea mejoran y la tensión se reduce.

Hay varios estudios recientes sobre el efecto de la postura en la actitud y el estado de ánimo, y en particular uno de Nueva Zelanda que describe cómo una mejor postura conduce a un mejor estado de ánimo y energía en personas deprimidas.

Una mejor postura se puede entrenar de muchas formas diferentes mediante la práctica de ejercicios especiales, yoga, pilates, ballet, etc. y la práctica del movimiento somático que según las investigaciones ha dado resultados positivos en la salud a través de una buena postura y un movimiento controlado, como la técnica de Alexander o la Método Feldenkrais.

Yo misma uso una variante extra simple, que tú también puedes usar si, como yo, no tienes tiempo ni ganas de complicarte.

 

”Dedos en la barbilla”

Apoya dos dedos en la barbilla, luego mueva la cabeza hacia atrás tanto como sea posible (sin que llegue a doler) durante unos 30 segundos, mientras los dedos permanecen en su lugar original. Ahora suelta el cuello y observa cómo está ahora tu cabeza, más lejos de tus dedos, de forma completamente natural.

Esto sucede porque nuestra cabeza a menudo está un poco tensa, y esto provoca mayor estrés. Pero este es un hábito que se puede entrenar de una manera tan simple y rápida, en cualquier momento y en cualquier lugar.

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